Un impuesto regresivo es lo contrario al impuesto progresivo, es decir, recauda un menor porcentaje de ingresos a medida que la cantidad de ingresos del contribuyente sea mayor. Esto significa que las personas con las rentas más bajas tendrán una mayor carga.
Al no tener en cuenta el dinero que ganas, este impuesto afecta más a las personas que ganan menos dinero. Por ejemplo, no afecta igual a la economía familiar de una persona que gana 1.000€ al mes pague el 21% de un producto que una persona que gana 2000€.
Este tipo de impuestos no buscan una redistribución de la riqueza, pues no tienen en cuenta la capacidad económica del contribuyente, sino que tienen el efecto contrario al no tener en cuenta el esfuerzo que hace cada persona para afrontar el pago.
Un impuesto regresivo es lo contrario al impuesto progresivo, es decir, recauda un menor porcentaje de ingresos a medida que la cantidad de ingresos del contribuyente sea mayor. Esto significa que las personas con las rentas más bajas tendrán una mayor carga.
Un ejemplo de impuesto regresivo es el IVA. Se aplica igual a todo el mundo. En España contamos con 3 tipos de IVA diferentes, tal y como recoge la Agencia Tributaria:
Este tipo de impuestos causan mucho rechazo, ya que todas las cosas que compramos llevan un impuesto. Pongámonos en el caso de la compra en un supermercado, donde van a comprar todo tipo de personas. En el caso de comprar una barra de pan, el IVA que paga tanto una persona rica como pobre es el mismo. Los dos pagarán la misma cantidad, sin embargo, para la persona rica supondrá un menor gasto que para la persona pobre.
Para hacer frente a las desigualdades sociales, se cuenta con otros tipos de impuestos: los progresivos y los proporcionales. No debemos confundirlos entre ellos, pues en los progresivos el porcentaje a aplicar aumenta a medida que la renta del contribuyente sea mayor, y en los proporcionales, el tipo será igual independientemente del nivel de renta.
También, hay que recordar que existen otro tipo de impuestos que son los llamados impuestos especiales, como el impuesto sobre el alcohol y bebidas derivadas, sobre hidrocarburos, sobre labores del tabaco, sobre el carbón, electricidad, etc., que gestiona la Agencia Tributaria. Estos impuestos también se consideran regresivos, pues gravan la misma cantidad para todas las personas.
Así que, en resumen, se trata de un tipo de impuesto que es independiente de los ingresos. Es lo opuesto a los impuestos progresivos, que sí tienen en cuenta los ingresos del contribuyente. Y además, suponen una carga mayor para las personas con bajos ingresos, pues la misma cantidad de dinero supone un porcentaje mayor frente a los ingresos obtenidos.
Eduardo Armenteros es asesor fiscal especializado en tributación de criptomonedas en TaxDown, donde también lidera la implementación de inteligencia artificial aplicada a la fiscalidad. Con amplia experiencia en el sector cripto, ayuda a particulares a cumplir con sus obligaciones fiscales relacionadas con Bitcoin, Ethereum y otros activos digitales. Experto en declaraciones de la renta con criptomonedas, modelo 721, ganancias patrimoniales y optimización fiscal en el ecosistema blockchain. Desde TaxDown, Eduardo combina conocimiento técnico del mundo cripto con profundo dominio de la normativa tributaria española y soluciones de IA para hacer la fiscalidad cripto más accesible e innovadora.