Un impuesto regresivo es lo contrario al impuesto progresivo, es decir, recauda un menor porcentaje de ingresos a medida que la cantidad de ingresos del contribuyente sea mayor. Esto significa que las personas con las rentas más bajas tendrán una mayor carga.
La reclamación económico-administrativa es un procedimiento gratuito para impugnar decisiones de Hacienda cuando crees que se han equivocado. Tienes 1 mes desde la notificación para presentarla, no necesitas abogado y la resuelve un tribunal independiente. Debes explicar claramente tu caso, aportar pruebas y ser específico en lo que pides. Aunque debería resolverse en 1 año, suele tardar más. Si te deniegan la reclamación, puedes seguir reclamando por otras vías. Es tu derecho como contribuyente y puede ahorrarte mucho dinero.
Al no tener en cuenta el dinero que ganas, este impuesto afecta más a las personas que ganan menos dinero. Por ejemplo, no afecta igual a la economía familiar de una persona que gana 1.000€ al mes pague el 21% de un producto que una persona que gana 2000€.
Este tipo de impuestos no buscan una redistribución de la riqueza, pues no tienen en cuenta la capacidad económica del contribuyente, sino que tienen el efecto contrario al no tener en cuenta el esfuerzo que hace cada persona para afrontar el pago.
Un impuesto regresivo es lo contrario al impuesto progresivo, es decir, recauda un menor porcentaje de ingresos a medida que la cantidad de ingresos del contribuyente sea mayor. Esto significa que las personas con las rentas más bajas tendrán una mayor carga.
Resolvemos las dudas más comunes sobre este tipo de impuestos y cómo afectan a tu economía.
Un impuesto regresivo es aquel que cobra el mismo porcentaje o cantidad a todas las personas, sin importar cuánto ganen. Esto hace que las personas con menos ingresos sientan más el peso del impuesto en su bolsillo, ya que representa una parte mayor de su salario. Es justo lo contrario a los impuestos progresivos, donde quien más gana, más paga.
El IVA es el ejemplo más común. Cuando compras cualquier producto, pagas el mismo porcentaje de IVA (21%, 10% o 4%) independientemente de lo que ganes al mes. Por eso, una persona que cobra 1.000€ nota mucho más ese 21% en su compra que alguien que gana 2.000€, aunque ambos paguen la misma cantidad por el mismo producto.
Porque no tienen en cuenta la capacidad económica de cada persona. Al aplicar el mismo tipo a todo el mundo, el esfuerzo que hace una familia con pocos ingresos para pagar ese impuesto es mucho mayor que el de una familia con más recursos. No ayudan a redistribuir la riqueza, sino que pueden aumentar las desigualdades.
Los impuestos especiales también son regresivos: el impuesto sobre el tabaco, el alcohol, los hidrocarburos (gasolina), la electricidad o el carbón. Todos ellos gravan la misma cantidad a cualquier persona que los consuma, sin importar sus ingresos.
Sí, existen los impuestos progresivos y proporcionales. Los progresivos aumentan el porcentaje según suben tus ingresos (como el IRPF), mientras que los proporcionales aplican el mismo tipo a todos pero sobre la base de lo que cada uno gana. Estos sistemas buscan una mayor equidad fiscal.
```Un ejemplo de impuesto regresivo es el IVA. Se aplica igual a todo el mundo. En España contamos con 3 tipos de IVA diferentes:
Este tipo de impuestos causan mucho rechazo, ya que todas las cosas que compramos llevan un impuesto. Pongámonos en el caso de la compra en un supermercado, donde van a comprar todo tipo de personas. En el caso de comprar una barra de pan, el IVA que paga tanto una persona rica como pobre es el mismo. Los dos pagarán la misma cantidad, sin embargo, para la persona rica supondrá un menor gasto que para la persona pobre.
Para hacer frente a las desigualdades sociales, se cuenta con otros tipos de impuestos: los progresivos y los proporcionales. No debemos confundirlos entre ellos, pues en los progresivos el porcentaje a aplicar aumenta a medida que la renta del contribuyente sea mayor, y en los proporcionales, el tipo será igual independientemente del nivel de renta.
También, hay que recordar que existen otro tipo de impuestos que son los llamados impuestos especiales, como el impuesto sobre el alcohol y bebidas derivadas, sobre hidrocarburos, sobre labores del tabaco, sobre el carbón, electricidad, etc. Estos impuestos también se consideran regresivos, pues gravan la misma cantidad para todas las personas.
Así que, en resumen, se trata de un tipo de impuesto que es independiente de los ingresos. Es lo opuesto a los impuestos progresivos, que sí tienen en cuenta los ingresos del contribuyente. Y además, suponen una carga mayor para las personas con bajos ingresos, pues la misma cantidad de dinero supone un porcentaje mayor frente a los ingresos obtenidos.
Eduardo Armenteros es asesor fiscal especializado en tributación de criptomonedas en TaxDown, donde también lidera la implementación de inteligencia artificial aplicada a la fiscalidad. Con amplia experiencia en el sector cripto, ayuda a particulares a cumplir con sus obligaciones fiscales relacionadas con Bitcoin, Ethereum y otros activos digitales. Experto en declaraciones de la renta con criptomonedas, modelo 721, ganancias patrimoniales y optimización fiscal en el ecosistema blockchain. Desde TaxDown, Eduardo combina conocimiento técnico del mundo cripto con profundo dominio de la normativa tributaria española y soluciones de IA para hacer la fiscalidad cripto más accesible e innovadora.