Los impuestos progresivos son aquellos en los que se aplica un porcentaje sobre la base imponible, que irá aumentando a medida que el poder adquisitivo del contribuyente crezca. Para que sea más fácil de entender, cuánto más ganes, más tendrás que pagar.
Los impuestos progresivos son aquellos en los que se aplica un porcentaje sobre la base imponible, que irá aumentando a medida que el poder adquisitivo del contribuyente crezca. Es decir, a mayor renta mayor porcentaje impositivo.
El objetivo de este sistema es redistribuir la riqueza de forma proporcional, ayudando a las rentas más bajas a pagar menos porcentaje. A mayor capacidad económica, mayor carga fiscal. Un ejemplo de impuesto progresivo es el Impuesto sobre la Renta o IRPF, cuya escala de gravamen aplica tipos crecientes por tramos segun publica la Agencia Tributaria.
Los impuestos progresivos son aquellos en los que se aplica un porcentaje sobre la base imponible, que irá aumentando a medida que el poder adquisitivo del contribuyente crezca. Para que sea más fácil de entender, cuánto más ganes, más tendrás que pagar.
Existen varios tipos de progresividad:
No hay que confundir los impuestos progresivos con los proporcionales. Estos últimos son aquellos en el que el tipo es siempre el mismo, es decir, hay un porcentaje fijo de tasa impositiva. No tienen en cuenta el nivel de renta, mientras que los progresivos sí, en el que el tipo de gravamen varía según la renta. Estos impuestos no buscan la igualdad en la distribución de riqueza. Un ejemplo de impuesto proporcional es el IVA, que grava el consumo. Esto quiere decir que todas las personas que consumen un bien o servicio pagarán el mismo porcentaje. La Agencia Tributaria lo define como un impuesto indirecto que recae sobre el consumo de bienes y servicios.
Sobre este tipo de impuestos hay mucha polémica, y muchos expertos lo critican ya que creen que hay ciertos inconvenientes. Las razones que exponen son:
Pero al margen de las polémicas, para acabar vamos a destacar otros tipos de impuestos progresivos aparte del IRPF, como el Impuesto sobre Patrimonio (IP) o el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
El primero, se aplica al patrimonio personal de las personas físicas. Se calcula según el valor de los bienes que tenga una persona o sociedad. Segun la escala estatal que publica la Agencia Tributaria, el Impuesto sobre el Patrimonio aplica tipos progresivos que van del 0,2 % al 3,5 %. El segundo, el impuesto sobre sucesiones y donaciones, grava la transmisión de un bien o derecho entre varias personas En este caso se incluyen también las donaciones. La Ley 29/1987 del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones establece una tarifa progresiva con tipos que aumentan por tramos. ¡Y eso es todo! Esperamos haber aclarado en este apartado qué son los impuestos progresivos y cómo funcionan.
Eduardo Armenteros es asesor fiscal especializado en tributación de criptomonedas en TaxDown, donde también lidera la implementación de inteligencia artificial aplicada a la fiscalidad. Con amplia experiencia en el sector cripto, ayuda a particulares a cumplir con sus obligaciones fiscales relacionadas con Bitcoin, Ethereum y otros activos digitales. Experto en declaraciones de la renta con criptomonedas, modelo 721, ganancias patrimoniales y optimización fiscal en el ecosistema blockchain. Desde TaxDown, Eduardo combina conocimiento técnico del mundo cripto con profundo dominio de la normativa tributaria española y soluciones de IA para hacer la fiscalidad cripto más accesible e innovadora.