La autofactura es una factura pero emitida por el propio cliente.
La reclamación económico-administrativa es un procedimiento gratuito para impugnar decisiones de Hacienda cuando crees que se han equivocado. Tienes 1 mes desde la notificación para presentarla, no necesitas abogado y la resuelve un tribunal independiente. Debes explicar claramente tu caso, aportar pruebas y ser específico en lo que pides. Aunque debería resolverse en 1 año, suele tardar más. Si te deniegan la reclamación, puedes seguir reclamando por otras vías. Es tu derecho como contribuyente y puede ahorrarte mucho dinero.
Sí, has leído bien. Mientras que una factura, que es lo que la mayoría de los mortales conocemos, es un documento que refleja los objetos o servicios comprados y siempre la emite la persona o empresa que ofrece dichos servicios; una autofactura es lo mismo... ¡pero emitida por el comprador de dichos servicios! Sí, ¡el mundo al revés!
Sabemos que suena raro y parece algo ilegal... ¡pero no lo es! De hecho, se trata de una solución muy usada por profesionales y empresas, como te contaremos más abajo. Eso sí: hace falta la autorización de la Agencia Tributaria. Siempre están en la fiesta.
Hay que tener en cuenta que, aunque es el propio cliente el que emite la factura, las obligaciones fiscales siguen siendo responsabilidad de la persona o empresa que ha prestado los servicios, ya que todos los datos que aparecerán en la autofactura serán los suyos.
La autofactura es una solución que se utiliza mucho para liquidar márgenes comerciales, cuando el cliente recibe prestaciones de servicios de un profesional o empresa de un país que no pertenece a la Unión Europea o cuando se adquiere oro, entre otros casos. Y a modo de curiosidad, también te diremos que es muy común entre los youtubers y Google.
La autofactura es una factura pero emitida por el propio cliente.
Resolvemos las dudas más comunes sobre este tipo de facturación especial que puede resultar confusa al principio.
Una autofactura es un documento fiscal que, a diferencia de una factura normal, no lo emite quien vende el producto o servicio, sino el propio cliente que lo compra. Aunque pueda parecer extraño, es completamente legal siempre que se cuente con la autorización de la Agencia Tributaria y el acuerdo de ambas partes.
La autofactura se usa principalmente en situaciones específicas como la liquidación de márgenes comerciales, cuando recibes servicios de profesionales o empresas de fuera de la Unión Europea, en la compra de oro, o en casos como los youtubers que trabajan con Google. Es una solución práctica para determinadas operaciones comerciales.
Aunque sea el cliente quien emite la autofactura, las obligaciones fiscales siguen siendo responsabilidad de la persona o empresa que ha prestado los servicios. Todos los datos fiscales que aparecen en la autofactura son los del proveedor del servicio, no del cliente emisor.
Para poder emitir una autofactura necesitas: un acuerdo previo por escrito entre ambas partes, la aprobación de cada autofactura emitida, incluir los datos del proveedor de servicios (no del cliente), añadir la frase "Facturación por el destinatario" en el documento, y enviar una copia al empresario o profesional inmediatamente después de emitirla.
El IVA en una autofactura tiene una particularidad: como el cliente es quien la emite pero también quien paga, la factura debe reflejar tanto el IVA repercutido como el IVA soportado. Esto hace que su contabilización sea diferente a la de una factura ordinaria, aunque el resultado fiscal suele ser neutro para el emisor.
```Como podrás imaginar, los pasos a seguir para emitir a una autofactura son muy parecidos a los que se siguen para crear una factura normal y corriente, aunque con algunos matices. Vamos a contarte los más representativos. ¡Toma nota!
¡Esperamos que esta información te haya sido de utilidad! Y si hemos conseguido que a partir de ahora no te lleves las manos a la cabeza cada vez que escuches o leas la palabra ‘autofactura’, nos damos por satisfechos. Muy satisfechos.
Eduardo Armenteros es asesor fiscal especializado en tributación de criptomonedas en TaxDown, donde también lidera la implementación de inteligencia artificial aplicada a la fiscalidad. Con amplia experiencia en el sector cripto, ayuda a particulares a cumplir con sus obligaciones fiscales relacionadas con Bitcoin, Ethereum y otros activos digitales. Experto en declaraciones de la renta con criptomonedas, modelo 721, ganancias patrimoniales y optimización fiscal en el ecosistema blockchain. Desde TaxDown, Eduardo combina conocimiento técnico del mundo cripto con profundo dominio de la normativa tributaria española y soluciones de IA para hacer la fiscalidad cripto más accesible e innovadora.