¿Alguna vez has notado que tus productos favoritos parecen acabarse más rápido que antes? Pues puede que tenga que ver con la reduflación, te contamos más a continuación.
La reclamación económico-administrativa es un procedimiento gratuito para impugnar decisiones de Hacienda cuando crees que se han equivocado. Tienes 1 mes desde la notificación para presentarla, no necesitas abogado y la resuelve un tribunal independiente. Debes explicar claramente tu caso, aportar pruebas y ser específico en lo que pides. Aunque debería resolverse en 1 año, suele tardar más. Si te deniegan la reclamación, puedes seguir reclamando por otras vías. Es tu derecho como contribuyente y puede ahorrarte mucho dinero.
Empecemos con una pregunta diferente: ¿Alguna vez has notado que tus productos favoritos parecen acabarse más rápido? Tal vez esa bolsa de patatas fritas que solía llenarte mientras veías tu película favorita, ahora parece más vacía. Esto no es una casualidad, sino algo cada vez más común conocido como reduflación.
La reduflación es una práctica extendida entre los fabricantes para evitar que la subida de precios, especialmente en productos alimenticios, reduzca sus ventas. ¿En qué consiste exactamente? Es simple: mantener el mismo precio… Mientras ofrecen una menor cantidad de producto.
Pongamos un ejemplo: imagina que antes pagabas 1 € por tu bolsa de gominolas favoritas, que contenía 150 gramos. Ahora, pagas el mismo euro… Pero solo por 100 gramos. Vamos, que te han quitado un tercio de la cantidad del producto, ¡cobrándote lo mismo!
A este paso, si siguen añadiendo aire a las bolsas de patatas y quitando patatas van a tener que empezar a venderlas como globos.Un estudio de la OCU ha concluido que el 7 % de nuestra cesta de la compra está siendo afectada por esta nueva táctica: menos producto por el mismo precio. Y esto incluye productos básicos como pastas, pescados congelados, embutidos y yogures.
¿A qué se debe esto? Aunque la reduflación no es una práctica nueva, ha cobrado más fuerza con factores como la escasez de materias primas, y los elevados precios de la energía y el combustible. Estos elementos han impactado negativamente en la economía mundial, obligando a los fabricantes a reducir la cantidad de producto para evitar subir los precios de manera directa.
Y ahora te estarás preguntando: ¿Por qué esta estrategia les funciona tan bien? Simplemente porque los consumidores solemos fijarnos más en los precios que en los tamaños. Una reducción en el contenido del envase (o incluso del propio envase) es mucho más sutil que un incremento en el precio, y las empresas lo saben.
¿Alguna vez has notado que tus productos favoritos parecen acabarse más rápido que antes? Pues puede que tenga que ver con la reduflación, te contamos más a continuación.
Para entender mejor cómo enfrentar la reducción del tamaño de los productos sin aumento de precio, prensemos desde la perspectiva de una empresa. Imagina que están considerando vender una decena de huevos por el mismo precio que antes vendían una docena. Es crucial que comuniquen claramente este cambio en el empaque del producto. Esto nos permitiría saber exactamente qué estamos comprando y cuánto estamos pagando por ello.
La razón principal para adoptar esta estrategia es evitar sorpresas desagradables para los consumidores. Si no se comunica de manera clara que el producto ha disminuido en tamaño, podríamos sentirnos engañados al darnos cuenta. Ah, ¿y sabes que sería lo peor de todo? Que perderíamos la confianza en la marca y podríamos optar por productos de la competencia.
Bueno, ahora centrémonos en cómo podemos protegernos de la reduflación.
Es fundamental que siempre prestes atención al tamaño, peso o cantidad de los productos que compras. Puedes hacer un cálculo rápido para determinar cuánto ha disminuido el producto y compararlo con otros de la competencia que no hayan reducido su tamaño. De esta manera, podrías evaluar mejor la compra y decidir si te resulta conviene o no.
Mantenerse informado y consciente de lo que compras es realmente la mejor estrategia. Parece algo simple, ¿verdad? Pero te aseguramos que es absolutamente cierto.
Pinky promise ;).
Aunque los términos puedan parecer similares al leerlos, e incluso sus conceptos están relacionados en cierta manera, la inflación y la reduflación tienen diferencias importantes:
Así que, mientras que la inflación afecta a los precios en general en una economía, la reduflación es una estrategia que algunas empresas utilizan para controlar y administrar los gastos sin aumentar directamente los precios que vemos cuando vamos caminando por los pasillos del supermercado con nuestro carrito de la compra.
En la introducción te contamos el ejemplo de la bolsa de patatas fritas, el más mítico de todos. Después de todo, ¿quién no se ha quejado de que la bolsa tiene más aire que patatas? ¡Si parece que estamos comprando aire en vez de papas!
Pero eso no es todo (y no, lamentablemente, no es el único caso). Un ejemplo claro de reduflación se puede observar en los envases de yogur. Hace unos años, un envase estándar contenía 150 gramos de producto. Ahora, ese mismo envase puede contener solo 125 gramos, aunque el precio sigue siendo el mismo.
Otro ejemplo es el de las barras de chocolate. Una barra que solía pesar 100 gramos y costaba dos euros, ahora pesa 90 gramos pero sigue costando dos euros. Los consumidores ven el mismo empaque y el mismo precio, pero están obteniendo menos productos por su dinero.
Bueno, parece esta es la forma que tienen las patatas fritas de enseñarnos sobre reduflación y economía. Nos hacen estar más atentos a lo que metemos en el carrito.
Resolvemos las dudas más comunes sobre esta práctica que está afectando a tu cesta de la compra.
La reduflación es una estrategia que utilizan los fabricantes para mantener el mismo precio de un producto mientras reducen la cantidad que contiene. Por ejemplo, si antes comprabas una bolsa de gominolas de 150 gramos por 1€, ahora pagas el mismo euro pero solo recibes 100 gramos. Es una forma de subir los precios de manera menos visible para el consumidor.
Las empresas utilizan esta táctica principalmente por el aumento de costes en materias primas, energía y combustible. En lugar de subir directamente los precios (lo que podría hacer que pierdas ventas), prefieren reducir la cantidad del producto porque los consumidores solemos fijarnos más en el precio que en el tamaño o peso del envase.
Según un estudio de la OCU, aproximadamente el 7% de la cesta de la compra está siendo afectada por esta práctica. Los productos más comunes incluyen pastas, pescados congelados, embutidos, yogures y snacks como patatas fritas.
No, aunque están relacionadas. La inflación es el aumento generalizado de precios en toda la economía, mientras que la reduflación es una estrategia específica de las empresas para reducir la cantidad de producto manteniendo el mismo precio. La reduflación puede ser una forma encubierta de inflación.
La mejor defensa es prestar atención al peso, tamaño o cantidad de los productos que compras. Compara el precio por kilo o por unidad entre diferentes marcas y fíjate si tu producto habitual ha reducido su contenido. Mantente informado y revisa las etiquetas antes de comprar para tomar decisiones más conscientes.
Sí, la reduflación no es ilegal. Sin embargo, la ley española exige que se informe claramente a los consumidores sobre la cantidad de producto que están comprando. Países como Francia han ido más allá, obligando a los supermercados a señalizar específicamente los productos que han sufrido reduflación desde julio de 2023.
```El gobierno de Francia pretende detener la subida constante de precios que está afectando los bolsillos y los ahorros de sus ciudadanos. Para ello, han aprobado un decreto que combate la “reduflación”, una táctica cada vez más común entre los fabricantes.
Ya desde el año pasado, afirmó que iban a ejecutar medidas para luchar contra la reduflación. En marzo de 2023, acordaron con las tiendas bajar sus márgenes en ciertos productos básicos, vendiéndolos al precio más bajo posible. Esto se llamó el “trimestre antiinflación”. Pero con los precios seguían subiendo, Francia tuvo que extender esta medida y hacer otra más que enfrentar la reduflación, enfocándose en el precio y la cantidad de los productos.
Desde el 1 de julio de este año, día en que este decreto entrará en vigor, los supermercados deberán informar a los consumidores sobre los casos de “reduflación”. Esta medida se aplicará solo a las tiendas de más de 400 metros cuadrados y a los alimentos que se venden en cantidades fijas, pero no a los que se venden en cantidades variables o a granel.
“Vamos a prohibirla. Desde noviembre, todos los productos que cambien su cantidad tendrán que indicarlo en las etiquetas para no engañar al consumidor”, dijo la primera ministra francesa, Élisabeth Borne, en una entrevista para el periódico Le Parisien.
Aunque la “reduflación” puede parecer una subida de precios escondida, no es una práctica ilegal. Si ocurre, la ley española requiere que se informe claramente a los consumidores sobre la cantidad de producto que se vende.
Además, la principal cadena de supermercados de Francia, Carrefour, ha puesto avisos en casi treinta productos que, según ellos, han reducido la cantidad sin bajar el precio.
Así que ya sabes: la próxima vez que compres una bolsa de patatas para compartir con tus amigos, ¡fíjate bien y asegúrate de no estar pagando aire extra!
Eduardo Armenteros es asesor fiscal especializado en tributación de criptomonedas en TaxDown, donde también lidera la implementación de inteligencia artificial aplicada a la fiscalidad. Con amplia experiencia en el sector cripto, ayuda a particulares a cumplir con sus obligaciones fiscales relacionadas con Bitcoin, Ethereum y otros activos digitales. Experto en declaraciones de la renta con criptomonedas, modelo 721, ganancias patrimoniales y optimización fiscal en el ecosistema blockchain. Desde TaxDown, Eduardo combina conocimiento técnico del mundo cripto con profundo dominio de la normativa tributaria española y soluciones de IA para hacer la fiscalidad cripto más accesible e innovadora.