Así se llama al Estado como figura recaudadora de impuestos.
“¡Que viene el fisco!”, además de ser un mítico título de un cómic de Mortadelo y Filemón, puede servir como frase de advertencia entre evasores fiscales. ¿Por qué? Porque el fisco es el Estado, pero haciendo referencia a su labor como recaudador de impuestos. En España ese papel recaudador lo desempeña la Agencia Tributaria, que tiene encomendada la aplicación efectiva del sistema tributario estatal y la gestión, inspección y recaudación de los tributos de titularidad estatal.
Es decir, que el fisco no contempla al Estado como un todo, sino solo a su labor como persona jurídica que NO solo contempla recaudar impuestos, sino también solucionar problemas de interés general. Además. Dentro de la definición de “fisco” también podríamos incluir todos sus patrimonios.
Muchos expertos también entienden al fisco como el Estado considerado como persona jurídica de derecho público.
Quizá nos hemos complicado un poco la vida definiéndote el fisco. Porque también es válido decir que fisco y Hacienda son sinónimos. De hecho, la Ley 47/2003, General Presupuestaria, define en su artículo 5 la Hacienda Pública estatal como el conjunto de derechos y obligaciones de contenido económico cuya titularidad corresponde a la Administración General del Estado y a sus organismos autónomos. Así se entiende mejor, ¿verdad?
Así se llama al Estado como figura recaudadora de impuestos.
Como la mayoría de nuestro lenguaje, fisco proviene del latín “fiscus”. El “fiscus” era una especie de canasta donde se guardaban los alimentos como el queso o las aceitunas y que, más tarde, se usó para guardar el dinero que se recaudaba a través de impuestos.
Esos impuestos se destinaban para redistribuir la riqueza y conseguir una sociedad más justa... vale, no. Estamos hablando del Imperio Romano, así que los impuestos recaudados a través del “fiscus” iban destinados a mantener el patrimonio del emperador de turno. Luego estaba el “aerarium” (el origen de la palabra erario, que seguimos usando a día de hoy), que era la recaudación de impuestos para mantener el patrimonio del Senado y, ahora sí, algunos gastos públicos.
Es decir, que “fiscus” y “aerarium” iban por libre, hasta que se unificaron y se llamó “fiscus” a ambas funciones recaudatorias, creando una persona jurídica de derecho privado que tenía poder para legislar, recaudar y distribuir.
Y de ahí “fiscus” pasó a convertirse en “fisco”, también conocido como “Hacienda Pública”.Eduardo Armenteros es asesor fiscal especializado en tributación de criptomonedas en TaxDown, donde también lidera la implementación de inteligencia artificial aplicada a la fiscalidad. Con amplia experiencia en el sector cripto, ayuda a particulares a cumplir con sus obligaciones fiscales relacionadas con Bitcoin, Ethereum y otros activos digitales. Experto en declaraciones de la renta con criptomonedas, modelo 721, ganancias patrimoniales y optimización fiscal en el ecosistema blockchain. Desde TaxDown, Eduardo combina conocimiento técnico del mundo cripto con profundo dominio de la normativa tributaria española y soluciones de IA para hacer la fiscalidad cripto más accesible e innovadora.