Como su propio nombre indica, el impuesto en diferido es una estimación de un tributo que se usa en el ámbito de la contabilidad para reconocer aquellos impuestos que se pagarán (o no) y que no se deducirán en la declaración de la renta del período en el que se calculen, pero sí en los próximos.
Básicamente, es el cálculo de unos impuestos futuros sobre actividades de una empresa o individuo, y se pueden pagar por adelantado o postponer el pago para un momento más conveniente.
El impuesto diferido es un poco complejo de definir, pero se utiliza sobre todo para compensar gastos pasados y futuros, pero justo en el momento en el que se contabilizan.
Como su propio nombre indica, el impuesto en diferido es una estimación de un tributo que se usa en el ámbito de la contabilidad para reconocer aquellos impuestos que se pagarán (o no) y que no se deducirán en la declaración de la renta del período en el que se calculen, pero sí en los próximos.
Porque a nivel empresarial hay que diferenciar dos tipos de valoraciones: la contable y la fiscal; y tener en cuenta este impuesto ayuda a prever las consecuencias económicas de los próximos años.
Sabemos que el impuesto diferido no es fácil de comprender. Y lo será aún menos cuando te digamos que hay dos tipos: activos y pasivos.
Por cierto, no te lo hemos comentado porque ya nos parece bastante complicado todo, pero el impuesto diferido tiene su antítesis: el impuesto corriente. También podrían haberlo llamado ‘impuesto normal’ y todos estaríamos contentos, pero como la fiscalidad parece hecha para no ser comprendida, lo dejaron con ese nombre. El caso es que el impuesto corriente es la cantidad que la empresa paga en impuestos como consecuencia de un hecho que se realiza en el mismo período, y no en futuros ni en pasados, como es el caso del impuesto diferido.
Es importante recalcar que el cálculo del impuesto diferido se hace sobre el porcentaje que dichos impuestos tienen a la hora de ser contabilizados; es decir, sobre la normativa vigente que hay en el momento de hacer las cuentas. La norma de registro y valoración 13.ª del Plan General de Contabilidad precisa que los activos y pasivos por impuesto diferido se valoran según los tipos de gravamen esperados en el momento de su reversión conforme a la normativa vigente o aprobada y pendiente de publicación a la fecha de cierre.
Y ahora vamos con otra definición: el activo por impuesto diferido. Es básicamente la cantidad de impuestos que la empresa o el individuo pueden recuperar en períodos futuros, ya sea por créditos tributarios acumulados, diferencias temporales deducibles o pérdidas acumuladas relacionadas con impuestos. Así lo recoge la norma de registro y valoración 13.ª del Plan General de Contabilidad, que reconoce activos por impuesto diferido por las diferencias temporarias deducibles, los créditos por deducciones y bonificaciones pendientes y las bases imponibles negativas pendientes de compensar.
La manera de liquidar el activo por impuesto diferido es por impuestos que tengan en cuenta la liquidación de los pasivos y la recuperación de los activos.
Un ejemplo de impuesto diferido activo sería cuando la empresa o el individuo generan créditos fiscales como consecuencia de unas pérdidas. Y dichos créditos podrían usarlos en períodos futuros.
Un ejemplo de impuesto diferido pasivo sería un incremento en el valor de las inversiones que tengamos.
Según los expertos hay dos maneras de contabilizar un impuesto diferido:
Después de esta entrada esperamos que te haya quedado un poquito más claro este concepto fiscal. O, al menos, para darte cuenta de que en España, además de las “indemnizaciones en diferido”, también hay impuestos en diferido.
Eduardo Armenteros es asesor fiscal especializado en tributación de criptomonedas en TaxDown, donde también lidera la implementación de inteligencia artificial aplicada a la fiscalidad. Con amplia experiencia en el sector cripto, ayuda a particulares a cumplir con sus obligaciones fiscales relacionadas con Bitcoin, Ethereum y otros activos digitales. Experto en declaraciones de la renta con criptomonedas, modelo 721, ganancias patrimoniales y optimización fiscal en el ecosistema blockchain. Desde TaxDown, Eduardo combina conocimiento técnico del mundo cripto con profundo dominio de la normativa tributaria española y soluciones de IA para hacer la fiscalidad cripto más accesible e innovadora.