Sujeto activo

En el entorno jurídico, el sujeto activo es la persona o empresa que exige que se cumpla una obligación tributaria a otra persona o entidad.

En el entorno jurídico, el sujeto activo es la persona o empresa que exige que se cumpla una obligación tributaria a otra persona o entidad.

¿Qué es el sujeto activo?

Explicándolo de forma sencilla, el sujeto activo es el que tiene derecho a exigir una deuda tributaria. Es decir, tiene poder legal de reclamar que se cumplan las obligaciones a otra persona u entidad.

Pongamos de ejemplo dos personas que firman un contrato de alquiler. Una de ellas es la propietaria que alquila por una cantidad de dinero. Esta es el sujeto activo. En cambio, la persona que vivirá de alquiler, sería el sujeto pasivo. La persona que pone la vivienda tiene poder para exigirle al arrendatario que pague la mensualidad pactada en el contrato.

En resumen, sujeto activo es el que tiene la capacidad de exigir algo, mientras que el sujeto pasivo es la que tiene que hacer frente a una obligación.

En el caso de los impuestos, el sujeto activo es la entidad pública que exige un impuesto. Por ejemplo, Hacienda. El sujeto pasivo será una persona física o jurídica que está obligada por la ley a cumplir determinadas obligaciones tributarias. Puede ser, por ejemplo, un contribuyente.

Diferencias con el sujeto pasivo

Una vez explicado el sujeto pasivo, vamos a ver las diferencias entre sujeto activo y sujeto pasivo. Recordemos que el activo es la persona que demanda una deuda tributaria, y el sujeto pasivo es la que está obligada a cumplir con dichas obligaciones tributarias.

La diferencia que hay entre un acreedor y un deudor, es que los sujetos activos y pasivos se basan en una normativa pública, y el sujeto activo no es una persona privada, sino una Administración pública.

Las diferencias entre el sujeto activo y el pasivo son las siguientes:

  • Los sujetos activos solo pueden ser personas jurídicas y del sector público.
  • En cambio, los sujetos pasivos pueden ser personas físicas o jurídicas.
  • El sujeto activo exige que se cumpla una deuda tributaria gracias a la ley, no gracias a un contrato.
  • En ese sentido, el sujeto pasivo está sujeto a una obligación, tampoco ha firmado ningún contrato con la otra parte.
  • El sujeto activo siempre es el mismo en una obligación tributaria, por ejemplo, en el IRPF, es Hacienda. Y el sujeto pasivo son múltiples, que son los diferentes contribuyentes.
  • La recaudación que pide el sujeto activo no es para su propio beneficio, sino que es para el beneficio del sujeto pasivo. Por ejemplo, esto ocurre con los gastos públicos.

Estas son las principales diferencias entre un sujeto y otro. Básicamente, son figuras legales que existen para vigilar el cumplimiento de la ley fiscal y poder gestionar correctamente los diferentes impuestos que existen.

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